Era octubre del 2001, buscaba en Google el nombre de un ex que después de 7 años ya no vale la pena recordar, y entre las cientos de páginas que me arrojó como resultado había una que llamó poderosamente la atención, un artículo sobre la Iglesia Maradoniana en Argentina, una suerte de comunidad pseudo religiosa creada en torno a la figura del otrora astro del fútbol llamado Diego Armando. El ex en cuestión, al igual que muchas otras personas, había escrito un comentario sobre el artículo.
Me bastó unos cuantos clicks para entender que estaba ante un formato novedoso, que aceptada no sólo notas periodísticas, sino anécdotas, chistes, opiniones fundamentadas o sosas, crónicas reales o falsas, entrevistas, fotos, audios y videos, halagos, insultos, lo que sea... que cualquiera lo podía hacer, y lo mejor de todo, gratis. Al poco tiempo supe que ese formato se llamaba bitácora, pero que era mejor conocido por su nombre en inglés (como todo en internet) BLOG. A partir de ese momento, esas cuatro letras, regirían mi existencia.
Antes de descubrir los Blogs, mi relación con el mundo virtual se limitaba al chateo, enviar postales digitales y mails; después empece a entender términos cada vez más complicados, hasta que di con lo que en ese momento me pareció el servidor perfecto: Blog-City.

Fue un blog muy popular, porque fue de los primeros blogs peruanos que hacían la comunidad Blogsperú, allí conocí a Slayer, Hdanniel, Jwong y muchos otros, hacíamos las primeras reunas bloggeriles, concursos, era increíble conocer los rostro y la voces de quienes por tanto tiempo veníamos leyendo y compartiendo comentarios. Hasta que un mal día, lo cerré, por obligación. Sí, la misma razón, ya se imaginan. Allí me di cuenta de las pasiones que había despertado aquel inocente blog, pues hasta me suplantaron, felizmente quien quiera que haya sido, fue descubierto en el acto por los mismos lectores.
Es una droga esto del blog, sin duda, era muy divertido seguir leyendo y comentando en los blogs amigos, y a la vez doloroso haber perdido el mío. Veía como nuestra comunidad crecía más y más cada vez, y yo ya no era parte de ella. El blog de la Marmota se llenaba de telas de arañas por los meses de inactividad, no lo quise eliminar por temor a sufrir un nueva falsificación, hasta que otro mal día BlogCity me dijo, me pagás o te elimino, y me eliminó, un 31 de diciembre del 2007.
Pero para ese entoces Blogger ya dominaba el servicio, así que recuperada de viejas decepciones, no más voces de ex en mi cabeza, me inscribí, y desde enero del 2007 tengo este blog. Regrese a la comunidad y viejos amigos me abrieron cariñosos los brazos otra vez.
Y aquí estoy, redescubriendo el formato, muchas cosas han cambiado, extraño mi tagboard por ejemplo, pero veo con satisfacción que hay cosas nuevas, herramientas que hacen de cada blog, pese a estar ceñidos por las mismas reglas, distintos uno del otro. Herramientas que aún me cuesta manejar, pero ya aprenderé.
Quizas el nombre también sea algo ridículo, júzguenlo ustedes, probablemente en otros 7 años me de cuenta, espero que dure hasta entonces, y más; al menos tengo el propósito, y no dejaré que ningún otro ex se interponga, ja, ja, ja.
Pamela
(Foto: Pamelita en el 2001 con un corte de cabello horrible)